05 April 2016

10 films extremadamente populares que aún no he visto




De entre mis más vergonzosas, imperdonables e inconfesables lagunas como cinéfila, destacaría algunos de los primeros títulos pioneros de la historia del cine (El nacimiento de una nación, El gabinete del doctor Caligari, El acorazado Potemkin…), buena parte del neorrealismo italiano y la mayoría de los westerns (posiblemente, el género que menos me entusiasma), pero también existen otros títulos, bastante más conocidos y digeribles, que forman parte del  mc menú cinematográfico de varias generaciones; películas que, para mi mayor vergüenza, han sido, en su mayoría, repetidas hasta el hartazgo por l@s inspirad@s programadores televisivos durante las últimas décadas.

Clásicos imprescindibles, películas palomiteras y algún que otro clásico del terror componen una lista que me atrevo a mostrar aún a riesgo de que algún/a lector/a, me tatúe “mala cinéfila” a punta de cuchillo en la frente. Here we go:




Alive/ ¡Viven! (Frank Marshall, 1993)

Hay un tema que constituye mi kriptonita cinematográfica y literaria, algo que inevitablemente, horripila a casi todo el mundo (psicópatas a un lado)  pero que, en mi caso, me provoca un terror visceral paralizante e insoportable: el canibalismo. Y aunque la gente suele calificarla como la  más inocua, light y blanca de las películas de come-humanos (forzosos), el hecho de que esté, además, inspirada en hechos reales, ha sido suficiente para que, por lo que a mí respecta, esos pobres jugadores de rugby jamás llegasen a los Andes…





Rocky (John G. Avildsen, 1976)

No tengo una explicación consciente de por qué se me ha resistido este famosérrimo film. Puede que mi escasa simpatía noventera por Sly unida a mi nula afición al boxeo me hayan alejado de ella. Sin embargo, y a pesar de conocer su famoso final (Phoebe Buffay fue mi spoileadora), recientemente, con la curiosidad oscaril de Creed, ha pasado a engrosar mi lista de pendientes. Who knows, algo me dice que puede que no permanezca en esta lista de la vergüenza mucho tiempo más…




American Psycho (Marry Harron, 2000)

La idea de ver a mi por entonces celebrity crush, Christian Bale, convertido en un yuppie psicópata adicto a los tratamientos de belleza (por cierto, las mascarillas se retiran de abajo hacia arriba, Chris), no me hacía especial ilusión. Con los años, tristemente, le he acabado cogiendo una tirria inmerecida, ya que Patrick Bateman fue en gran parte el culpable del cambio radical o la progresiva ida de pinza del, por entonces, chico vegetariano y encantador.  Nada más acabar el rodaje de esta película, Bale sintió, por primera vez en años,  y de forma incontenible “la llamada de la carne”, y acabó engullendo el equivalente a una vaca entera entre diversos restaurantes en una sola noche. Desde entonces ya no ha vuelto a ser el mismo. Y es que nada bueno puede venir de la carne roja…




The Blair Witch Project/ El Proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999)

Tras el western el género de terror es el que más he tendido a evitar a lo largo de los años, aunque por motivos muy distintos. Mientras que much@s disfrutan de la catarsis de sus fantasmas interiores, reconfortados por la firme seguridad de estar san@s y salv@s al otro lado de la pantalla, en mi caso,  la única seguridad que recibo es la certeza de saber que solo podré dormir con la luz encendida durante una semana. En este caso concreto, se me ha resistido incluso a pesar de su condición de pelotazo y pionera impulsando el auge del metraje encontrado (en cuyo revival está enfrascado el género hoy en día), y de que fuera la primera película que utilizó machacona e inteligentemente internet como vehículo de promoción.



A Clockwork Orange/ La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971)

Probablemente esta sea una de las confesiones más vergonzosas y humillantes de esta lista, además de uno de sus mejores y más imitados títulos, pero me bastaron unos breves minutos de una de sus escenas más míticas, hace muchas lunas, para que las resistencias a asomarme a mundo de Alex & Co. no se hayan derribado todavía (la televisión ha colaborado, ya que de todos estos títulos, seguramente sea el menos emitido). Agujero cinéfilo inexcusable y must-see de cinéfilos y cinéfilas de medio mundo que ahora mismo estarán tirándose de los pelos (y/o las pestañas)… Yes, l know, yo me lo pierdo.




Easy Rider/ Easy Rider (Buscando mi destino), (Dennis Hopper, 1969)

Aunque me costó un tiempo entender a qué venía tanto revuelo y qué narices simbolizaba aquello de la ruta 66, el poder evocador de la que fuera la puesta de largo de la contracultura hippie era tal, que cada vez que escuchaba el ‘Born to be wild’, la icónica imagen de Dennis Hopper y Peter Fonda acudía instantáneamente a mi cabeza. De alguna manera, es como si ya la conociera sin haberla visto, como si todos los introyectos 100% yankees que he recibido a lo largo de mi vida funcionaran como uno de esos inmisericordes trailers destripadores de películas.




Fatal Attraction/ Atracción fatal (Adryan Line, 1987)

Sé que hay un asqueroso conejocidio, una frase mítica  (I won't be ignored, Dan!) y la impresión, no sé si injusta, de que esta vengativa post-efervescencia hormonal no es más que es otro descarado caso de misoginia. Shakespeare escribió “Hell hath no fury like a woman scorned” ("Ni el infierno tiene la furia de una mujer despechada") y varios siglos más tarde ciertos guionistas de Hollywood cómplices (in)voluntarios del boicot feminista, han intentado darle asquerosamente la razón (¿dónde quedaron las mujeres fuertes y decididas de los años 40?). Pues vale. Llámenlo prejuicios, pero yo no compro. No me interesa.




Independence Day (Roland Emmerich, 1996)

El hype noventero pudo con mi pereza. De nuevo una invasión de alienígenas malos malísimos y, una vez más, USA, exactamente en un día más yankee que la tarta de manzana y la salsa de arándanos juntas, salvando al planeta y la humanidad de la aniquilación total, espectacular catastrofismo arquitectónico digital mediante (marca de la casa Emmerich). Cinéfil@s del mundo, contestadme: ¿acaso me pierdo algo importante en mi educación cinéfilo-sentimental?




Rambo: First Blood/ Acorralado (Rambo), (Ted Kotcheff, 1982)

Si el sufrido Stallone no resultaba demasiado apetecible como un humilde y talentoso boxeador, como veterano boina verde ultrapatriota y repartidor de estopa, la resistencia llega a límites estratosféricos. Ni sus innumerables parodias y su más que mítica “I can't feel my legs!”) han sido suficientes para despertar mi curiosidad cinéfila. A pesar de que muchos niñ@s ochenteros y noventeros no me lo perdonen jamás, me temo que nunca nos conoceremos personalmente. I’m sorry, John Rambo!




The Texas Chainsaw Massacre/ La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)

De nuevo el terror y el canibalismo. Y, para más señas, la madre del slasher y el sumun del gore. Sólo Holocausto Caníbal me da más respeto que esta ultrafamosa y revisitada película de culto. Tanto he leído sobre ella que no quiero que “su destacado uso de la cámara me conviertan en otra potencial víctima”. Lo que sí me intriga, a pesar de mis miedos, es que su descarada inspiración en los cruentos e inhumanos métodos empleados en los mataderos, la convierten, en la opinión de muchos, en toda una apología sobre el vegetarianismo. Tentador, pero no sé si me atreveré a descubrirlo algún día…



Analizando ahora estas 10 víctimas de la casualidad y de mis fobias, descubro cierta coherencia. De entrada, me queda clara una cosa: al parecer, no me gusta que me recuerden que los monstruos existen.

¿Y vosotr@s? ¿Cuáles son esos clásicos rabiosamente populares que aún no habéis visto?


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